Mi primera vez fue con un desconocido

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BcnBi89
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Registrado: Vie, 08 Dic 2017, 22:46

Mi primera vez fue con un desconocido

Mensaje por BcnBi89 »

Este es el relato de mi primera vez, hace ahora ya bastante años. Lo reproduciré lo mejor que recuerde. En ese entonces nunca me había sentido atraído por ningún hombre todavía.

Era primavera, y el verano ya estaba bastante cerca. Estaba parado frente al aparador de una tienda de relojes, mirando sin mucho interés, matando el tiempo. Llevaba tejanos y una camiseta ajustada sin mangas. (Ahora, con la experiencia, supongo que fue esa camiseta la que le hizo pensar que me iban los hombres). Mi físico es, y era, normal. Moreno, tirando a bajo, rostro lampiño, simpático, sin ser necesariamente guapo. Lo que sí tenía era un culo decente, redondo y firme.

Noté que alguien se ponía a mi lado, quizá demasiado cerca. Era un hombre marroquí, de unos cuarenta y tantos, piel morena, barba corta y negra, ojos oscuros que me miraban fijamente. Llevaba una camiseta suelta y vaqueros gastados. Se quedó allí, mirándome de arriba a abajo.

—Esa camiseta te queda bien —dijo en voz baja, con acento marcado—. Se te ve buen cuerpo… y sobre todo ese culo.

Solté una risa nerviosa y miré alrededor. La calle estaba tranquila, nadie parecía fijarse en nosotros.

—¿Es broma o qué? —pregunté, esperando que fuese alguna especie de broma de alguien, o una trampa, sin tener claro de quién ni porqué.

No sonrió. Se acercó un paso más y me siguió hablando, ya no recuerdo que dijo, yo contestaba sin saber qué pensar de la situación. Tras un par de minutos me dijo que estaba cachondo, se llevó la mano al paquete y lo apretó. La tela se tensó de golpe: el bulto grueso y curvado se marcaba perfectamente, sin dejar dudas.

—Tócala —murmuró—. Solo un segundo. Nadie mira.

Negué con la cabeza. En ese instante tuve la certeza que esto iba en serio, ya había pasado el punto en que pudiese ser una broma de algún modo. Para mi sorpresa, mi corazón se aceleró de la excitación. El hombre insistió y esta vez le hice caso. Rocé la protuberancia caliente, dura, bajo la tela. Era real, y más grande que la mía. Soltó un suspiro corto por la nariz. Supongo hasta entonces no sabía si iba a tener suerte o no.

—Vamos a un lavabo —dijo con insistencia — … más privado — añadió al ver que no le entendía.

Lo seguí, con el corazón latiéndome en los oídos. Aún procesando lo que acababa de pasar y lo que pensaba que vendría después. Entramos a un café cercano, pidiendo un par de bebidas para disimular. Nos sentamos junto a la puerta del lavabo, él no tardó en levantarse y entrar, pero entonces vi que no funcionaría. Era un lavabo único y diminuto: váter y lavamanos muy juntos, apenas espacio para moverse. Además, la entrada quedaba a la vista de la camarera. Él me insistió torpemente un par de veces pero mi osadía tenía un límite. A día de hoy estoy convencido de que la camarera sospechaba lo que pretendíamos.
Terminamos las bebidas y salimos.

Con la voz temblorosa, viendo que todavía me seguía se me ocurrió una cosa y le murmuré:

—Hay un KFC dos calles más allá. Tiene una planta de arriba que suele estar vacía… y el baño es más grande.

Asintió impaciente. Entramos y pedimos unas patatas y un refresco. Subimos en silencio. La segunda planta estaba desierta: mesas a medio limpiar, olor a pollo frito y patatas, pero nada más. El baño de hombres era amplio, uno de los cubículos era muy grande. Cerramos la puerta con pestillo.

Se bajó la cremallera sin esperar. Sacó la polla: gruesa, morena, venosa, el glande ya húmedo y brillante. Saqué la mía, empalmada del todo. La suya, aunque había perdido un poco de su erección era en efecto más grande que la mía. Agarró las dos pollas con una mano y empezó a masturbarlas juntas, despacio. Creo que le complació tenerla más grande. Jadeé, sorprendido por lo caliente y lo firme que se sentía todo contra mi piel.

—Chúpamela —ordenó en voz baja.

Sin rechistar me arrodillé, abrí la boca un poco y comencé a chupar. El sabor era salado, fuerte, muy masculino. Me puso una mano en la nuca pero me resistí un poco a meterla más. Todo era nuevo para mí e iba poco a poco. Noté su pene crecer en mi boca y eso me excitó. Empezó a mover las caderas, entrando y saliendo con calma al principio, luego más profundo. Yo succionaba, movía la lengua, intentaba no atragantarme. Después de unos minutos me levanté.

—¿Y tú…? —pregunté, señalando mi propia erección que asomaba por la cintura del pantalón.

Negó con la cabeza, serio.

—No soy gay. No chupo.

Insistí, intentando regatear si mucha esperanza, lo máximo que le saqué fue un <<La próxima vez>>. Nos seguimos masturbando y volví a bajar a llenarme la boca. Mientras mamaba comencé a pensar que lo que decía no tenía sentido, yo no era gay y se la estaba chupando. Porque no era gay, verdad?

Tras un rato me dijo que quería follar. Se sentó en el asiento del váter e intentó que me sentase sobre él. Obviamente no funcionó. Hizo un segundo intento haciendo que yo apoyase las manos en el váter, con el culo en pompa, me estremecí de anticipación, pero él no entendía de sutilezas ni de hacer dilatar, así que le dije que parase al notar que me comenzaba a cerrar de tan solo notar su presión.

Hice que se limpiase y volvió a metérmela en la boca, esta vez con más urgencia. Yo me sentía absurdamente mal, porque hubiese querido que me penetrase, incluso pensé en decirle que volviese a probar, pero poco a poco.

No hubo tiempo. Tras poco rato se corrió sin previo aviso, al tiempo que me la sacaba, pero no lo hizo a tiempo, porque llegué a notar un poco de su gusto mientras la mayor parte de su carga caía al suelo y un poco me manchaba una mejilla. No sabía qué hacer así que tragué esas gotas.

En cuanto se corrió se la guardo. Mientras yo me subía los pantalones, él salió del lavabo dejando abiertas las puertas del cubículo y el lavabo.

Me acerqué al grifo a lavarme la cara, lo vi a reflejado en el espejo sentado en la mesa en que dejemos las patatas y una bebida. Tras inclinarme a hacer gárgaras ya no lo vi, ni las patatas. Al menos me dejó el refresco. Me sentía frustrado pero excitado. Salí del local pensando que toda la gente de la planta baja sabía lo que había pasado. Di varias vueltas antes de llegar a casa por si alguien me estaba siguiendo. En cuanto llegué a casa me masturbé y acabé enseguida.

Durante bastante tiempo me enfadaba y excitaba al recordar la situación. Me sentí utilizado, cuando entré con él al lavabo no pensaba que me lo follaría, pero al menos esperaba que me la chupase, pero yo fui el único en chupar. Ahora solo me excito al recordarlo, sí, me uso, pero me gustó. Con los años he descubierto que soy bisexual. Y que mi instinto de querer que me follase, aunque no funcionó, era el correcto, estando con hombres, cuando se hace bien, no hay nada más placentero para mí.

Me pregunto qué pasaría si nos volviésemos a ver. No estoy seguro de que lo reconociese.

Es la primera vez que cuento esto. Me ha gustado intentar recordarlo con detalle. No os cortéis en decirme qué os ha parecido. Espero que os haya gustado.
Última edición por BcnBi89 el Mié, 11 Feb 2026, 16:17, editado 1 vez en total.
1,70, 70 kilos. Bisexual versátil. Barcelona
wlo43
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Registrado: Lun, 28 Sep 2020, 14:59

Re: Mi primera vez fue con un desconocido

Mensaje por wlo43 »

Excelente relato...a mi me paso una cosa parecida me inicie con un italiano en los lavabos de la primera planta del Corte Ingles de Pza.Cataluña , ahi empezó mi bisexualidad y después me inicie en el mundo bisexual en las saunas y en los cines de los sexshop.Actualmente disfruto mucho y aprovecho cualquier oportunidad para gozar sea con un hombre o con una mujer.
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